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27 feb 2012

Los hechos deben superar las palabras

Por Davis Zapata Correa

El domingo pasado las Farc anunciaron la liberación de diez uniformados, de los doce que tiene en su poder, y se comprometieron, en un comunicado oficial, a abandonar la actividad del secuestro extorsivo. Esa acción comunicativa puede ser un buen comienzo, aunque queda la duda con los dos seres humanos que se quedarán en el cautiverio.

Pero unas horas después, es decir, el lunes aparecen otros actos violentos por parte del mismo grupo armado en la región del Cauca. Dicen que desaparecerá el secuestro, pero las tomas armadas al parecer continuarán, lo que hace que las decisiones y las promesas de las Farc se esfumen con cada disparo contra la población civil.

Frente a esos hechos se pueden hacer varios análisis, en este caso, será desde el punto de vista de la comunicación: al hablar de la coherencia, o mejor dicho, la incoherencia de la comunicación de las Farc.

El comunicado emitido por la guerrilla es claro en intenciones e invita a la ilusión de la familia de los secuestrados, al Gobierno Nacional y a cada uno de los colombianos que reprochamos este tipo de delitos, pero surgen contradicciones luego de la escalada violenta de las últimas horas en el norte del Cauca.

Los anuncios del grupo guerrillero abre el telón a un espectáculo mediático ya conocido por todos en otras épocas, en donde la especulación se pone al orden del día. Se espera que este nuevo pronunciamiento de las Farc no sea una flor de un solo día y se anhela que la coherencia prime con un grupo armado que históricamente dice algo y sus hechos demuestran lo contrario.

30 nov 2011

Inventando las organizaciones deportivas


Por Davis Zapata Correa

El manejo que algunos directivos le dan a las organizaciones deportivas es demasiado “folclórico”. Esos dirigentes parecen inexpertos y toman decisiones incoherentes, incluso, infligen la norma sin piedad.

El caso más reciente fue la famosa demanda del Club Atlético Nacional al Quindío, desestimada en primera instancia por la Comisión Disciplinaria del torneo y en un segundo fallo aceptada por la Comisión Disciplinaria de Dimayor, la cual dejo al Quindío sin puntos, lo mismo que al demandante. En conclusión, un partido de fútbol sin el anhelado premio de los puntos.

Pero la historia no termina ahí. Los hechos son repetitivos, lo cual nos lleva a recordar que sucedió lo mismo con la demanda de Itagüí al DIM al principio del campeonato. Lo critico es que la instancia uno, al parecer, nunca será apoyada en sus decisiones por la segunda comisión. Y eso va en detrimento de una organización como la Dimayor, que no la deja bien parada y más si las decisiones de la segunda instancia son acomodadas como pasó con el caso Quindío-Nacional.

La historia tiene más bemoles, pero se propone para que entremos a analizar asuntos organizacionales. Imaginémonos si pasa esto en las llamadas grandes organizaciones deportivas, que le podremos pedir a clubes pequeños, ligas, etc. Simplemente el asunto da pié a pensar en términos de coherencia organizacional y no podemos estar improvisando en la toma de decisiones de las organizaciones deportivas.

El Tribunal Disciplinario del torneo colombiano debería ser serio y renunciar, pues es claro que sus decisiones no tienen cabida en Dimayor. Además es fundamental que un organismo tan prestante como Dimayor se tiene que repensar en la normatividad plasmada en el Código Disciplinario Único, el cual se aplica e interpreta según sea el caso.

Son evidentes las deficiencias del torneo colombiano, lo que nos lleva a pensar que definitivamente nos estamos inventando cada día. ¿Será falta de preparación de los dirigentes deportivos?